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Indomable: ese es el mejor adjetivo que se me viene en mente para presentarte este lugar en el actual Reino de Camboya. Acá te sentirás sin duda alguna como una arqueóloga, explorador, una descubridora. La energía, misterios e historias que transmite y encierra cada uno de sus muros son asombrosas.
Pero comencemos desde el inicio: ¿dónde queda? ¿cómo llego? ¿qué idioma hablan? ¿es seguro?
Siem Reap queda en el país de Camboya. La capital del país es Nom Pen. El territorio queda en el sudeste asiático, frontera con Vietnam, Tailandia y Laos. Las ciudades más conocidas y donde llegan la mayoría de los vuelos internacionales son Siem Reap y Nom Pen.
Yo solo pude visitar Siem Reap y fue una maravillosa primera experiencia: la amabilidad de la gente me sorprendió en una manera que, en todo momento, a pesar de haber estado sola, me sentí segura y tranquila.
Su idioma es el camboyano o jémer, y al menos yo no entendí nada. Su alfabeto es distinto a todos los que haya visto antes. En Siem Reap muchos hablan inglés, incluso las personas que manejan los tuks tuks (principal medio de transporte en la ciudad) por lo que es súper fácil movilizarse. La comida es en base a verduras, pollo, pescado… muy rica. Ojo, utilizan curry en cantidades “moderadas” pero igual siempre indicar en caso no les guste mucho este mix de especies.
Ahora pasemos a la maravilla que encierra Siem Reap en sí: ¡Parque Arqueológico de Angkor!
El complejo se encuentra solo a 14 Km. de la ciudad y se extiende por más de 380 Km. cuadrados. En todo ese territorio se encuentran templos y templos y más templos. Están por supuesto los más famosos, como Angkor Wat, como los hay otros que no son tan grandes, o no se encuentran tan restaurados. Pero en definitiva te recomiendo quedarte mínimo 3 noches en este maravilloso destino. Si dispones de más tiempo adelante. Es un destino tan maravilloso y tan de otro mundo que honestamente el tiempo que pases ahí, te parecerá poco.
El material que se utilizó para construir estos templos, entre los siglos IX y XIV, fue la arenisca. En esta zona hubo transiciones de religiones dependiendo de quién gobernara. Por ejemplo, si un templo se construyó inicialmente para los dioses hindúes, con el paso de los años y con otro gobernante pudo ser acondicionado para venerar a Buda. Actualmente estos templos son de gran valor para los budistas y se pueden ver a los monjes y altares con sus inciensos.
Templos visitados y que recomiendo:
- Angkor Wat: el templo religioso más grande del mundo, con una extensión de más de 2 Km. cuadrados. Sin duda el más conocido de todos. En él hay tantas secciones que un día no te alcanzará para recorrerlas y admirarlas y sentir esa paz, siempre rodeada de bosques. Este templo lo visité dos días, y fue una gran decisión. Es tan grande que incluso puedes sentarte a pensar, meditar, escuchar música sola sin nadie alrededor; sentirte segura y admirar esa maravilla. Una experiencia única, tanto así que este templo figura en la bandera de Camboya.
- Bayón: uno de los más increíbles por sus famosas torres talladas con rostros que reflejan unas sonrisas tan amables. Según lo que me dijeron podrían representar a uno de los budas como también a Jayavarman VII monarca que reinó entre 1181 y 1220. En total son más de 200 rostros tallados. Esos rostros gigantes te miran desde los 4 puntos cardinales, siendo “pintados” siempre por el sol sea cual sea el horario.
- Ta Prohm: el más aclamado por los cinéfilos ya que este templo apareció en la película “Lara Croft: Tomb Raider” con Angelina Jolie. Acá tenemos estas increíbles raíces de los árboles que rodean y hasta traspasan las estructuras del templo. La mejor opción es ir a este templo cuando recién abre (7am) ya que después es imposible tomar fotos por la cantidad de gente en el lugar. Eso fue lo que hice y pude caminar prácticamente sola por este templo. ¿Mágico? ¡Completamente!
- Preah Khan: este templo es increíble por donde lo mires. Mientras caminas están las raíces de los árboles, zonas de escombros que puedes atravesar. La magia que existe es alucinante en todo sentido. Por momentos me sentía sola en el lugar, pero a la vez acompañada. Cruzaba por pasillos vacíos y oscuros y halos de luz cruzaban por alguna ranura entre algunos muros quebrados iluminando el camino. No exagero, la sensación es tal cual la describo, solo recordarla hace que se me escarapele la piel.
Claramente, hay muchos más templos, y este blog sería muy extenso si pretendiera mencionar todos. Además, también quiero dejarte un poco de factor sorpresa. Mientras vas de un templo a otro, en medio de la selva puedes ver otros vestigios; manejando bicicleta también puedes descubrir algunos más, y caminando a través de los senderos puedes encontrar más. Es simplemente asombroso, y los que descubras será maravilloso, 100% garantizado.
¿Y qué predomina en estos templos? Las maravillosas apsaras con sus sonrisas misteriosas, sus posturas de danza y sus peinados o tocados elaborados.
¿Y qué son las aspsaras? Son ninfas divinas de gran belleza que se encargaban de animar a los deva (dioses) con sus posturas especiales y sus danzas. Esas danzas hasta el día de hoy predominan en las danzas camboyanas, un estilo muy exquisito y suave.
Ellas nacen a partir de uno de los mitos madre del hinduismo: El batido del océano de leche. En un súper resumen, los deva (dioses) y los asura (demonios) peleaban por el dominio del mundo. El dios Visnú les propuso unir sus fuerzas con el fin de obtener el néctar de la inmortalidad (amrita), pero debían extraerlo del océano de leche. Después de batir el océano por miles y miles de años del batido salieron muchos seres extraordinarios, entre ellos las hermosas apsaras.
¿Cómo visitar el complejo arqueológico?
¿Qué hice yo? Un día lo dediqué a conocer los templos más grandes y la historia de la mano de un estupendo guía. El día siguiente fue mi día libre y contraté un tuk-tuk por la mañana y fui nuevamente a los templos que más me gustaron para simplemente ¡admirarlos! Caminar, ver, tomar fotos, contemplar. Claro está que le dije a mi nuevo amigo conductor que me llevara a los templos que más le gustaban a él, y así fue como pude descubrir otras joyas del complejo.
Angkor un lugar donde se demuestra como la naturaleza tomó posesión: donde una vez hubo selva… volverá a haber selva. Fue una fusión entre el “Libro de la Selva” con “Indiana Jones”. Las grandes lluvias (época de monzón) alimentan la vegetación y a los líquenes año a año por lo que el trabajo de los investigadores y restauradores cada año es muy arduo, para poder mantener así este complejo apto para nuestra visita.
Siem Reap es un destino que todo viajero debería conocer, hazte esa promesa. Gozarás cada segundo.
¡Un abrazo Khmer/Jamer!
Mónica Macha
Año de visita: 2019

